Esta publicación es sobre un método
aplicado en las personas con cualquier clase de delirio, que, de manera implícita
muchos aplicamos mas no somos completamente consciente de ello. El sábado
hablando en grupo con la profesora de farmacología, nos comentaba sobre su
grata experiencia en los pisos del Hospital Psiquiátrico de la Universidad del
Valle, relataba todas sus anécdotas y enseñanzas, así como cuando una madre
enseña a sus hijos sobre su experiencia para que estos no caigan en lo mismo;
entre estos me llamó uno la atención, en como muchos paciente que presentas
delirios no tienen un bagaje cultural o cognitivo muy amplio en cómo manejarlos,
el cual presentan un pensamiento circunstancial sobre sus ideas delirantes (entendiendo
como pilar del concepto que es una idea irracional, irreductible y que el
paciente no es consciente de esta).
La técnica consistía básicamente
en nunca recurrir en alimentar positivamente esta idea (obviamente haría un
retroceso) y desviar la atención del individuo en cosas que más le gusten, y
sacar el potencial de todo esto con ejemplos de estos gustos que integren
conceptos de cosas que no existen. Comprendiendo el paciente estos conceptos más
no los de él, sin embargo, eventualmente mediante el entendimiento y el avance
del tratamiento, más una buena adherencia y alineación, alcanzará una
introspección positiva; característica que mejora exponencialmente el
pronóstico de una persona padeciente de una enfermedad mental.


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