En las últimas semanas con la
creciente demandas de trabajo y los días de clase hasta tarde dentro de semana
me han dificultado mi labor como “padre” con uno de los hijos en casa; este se
llama Amarok, una morronga mota blanca que siempre tiene cara de alegría hasta
en sus peores estados gastrointestinales. Como venía diciendo en estas últimas
semanas se me ha dificultado la labor para sacarlo a hacer sus vainas al parque, mientras este se asoma
tímidamente al cuarto a llorar a pedir calle mientras hacía una historia
clínica de una paciente con depresión, me llegó a la cabeza la siguiente idea: ¿Las
cosas hubiesen cambiado con una mascota entrenada que la pudiese ayudar? Mientras
recordaba a Richard un mono de los tantos capítulos de Los Simpsons. Entonces
me dije por qué no escribir sobre esto.
Buscando información sobre la
evidencia sólida y la existencia sobre estos servicios, y aunque no es de mucha
sorpresa, hay una gran cantidad de programas en ciudades de primer mundo en
muchos casos llamados Psychiatric Service
Dogs en los que se ha evidenciado una mejora significativa en la calidad de
vida de los paciente.
A la luz de esto me pareció
importante compartir esta información, ya que rotando en sitios como unidades
de cuidado especial y un hospital psiquiátrico, donde parte importante del
enfoque es la rehabilitación de los pacientes en el medio y los beneficios que
ignorantemente puedo percibir de la implementación cuidadosa de este servicio,
u otras ideas como terapias con animales entrenados en hospitales psiquiátricos
podrían beneficiar en gran medida a los pacientes.
Bibliografia:
A Survey of Mental Health Patients Utilizing Psychiatric Service Dogs. Joan Esnayra Ph.D. & Craig Love, Ph.D. 2012. Disponible en: http://www.psychdog.org/research.html



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